Cada vez tienen más presencia en los supermercados

En tiempos recientes, las leches vegetales se han puesto de moda. Ya sea por intolerancia a la lactosa, por practicar veganismo, por su sabor, por sus valores nutritivos o por la novedad, son muchos los que guardan algún producto de este tipo en sus despensas. A grandes rasgos, se trata de bebidas cuya fórmula tiene como ingredientes principales agua y líquidos extraídos de frutos secos, legumbres, granos o semillas. Así, las encontramos de almendras, avellanas, soja, avena, arroz o sésamo, entre otras. Además, también se añaden otros componentes para agradar al paladar, como los azúcares.

Leches vegetales

Hay varios tipos: almendras, avellanas, soja, arroz, avena, sésamo…

Cabe establecer una clara diferenciación entre la leche “de toda la vida” y la vegetal, ya que la denominación de esta última puede llevar a equívocos con respecto a sus propiedades nutricionales. Desde el punto de vista lingüístico, su nombre es correcto. Para confirmarlo, acudamos a una de las acepciones del término “leche” en el Diccionario de la Real Academia Española: “Jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas”.

No se pueden incluir dentro de los productos lácteos

Y pone como ejemplos la leche de coco y la de almendras, ambas incluidas en el espectro de bebidas vegetales. Hasta aquí, bien. Sin embargo, no se puede caer en el error de pensar que las leches vegetales son productos lácteos por presentar esa designación. Porque no solo son. Porque no contienen lactosa. Porque su denominación solo se debe a la similitud de su apariencia con la leche “de toda la vida” y no a sus semejanzas nutricionales, aunque también las hay, al contener calcio, proteínas, vitaminas y otros nutrientes, pero en diferentes niveles. Por tanto, en función de lo anterior, sería más exacto llamarlas bebidas vegetales, aunque ambos términos se emplean indistintamente.

Leches vegetales

¿Por qué se toma?

Las motivaciones que conducen a consumir las leches vegetales son varias. Una de ellas tiene que ver con los veganos, que rehúyen tomar alimentos de origen animal y encuentran una alternativa en estas bebidas. Asimismo, son un recurso alimenticio para los intolerantes a la lactosa, aunque también tienen a su disposición la leche sin este azúcar. Por otro lado, la variedad de leches vegetales que se ofertan en el mercado está en pleno crecimiento, por lo que la diversidad en sabores también es una circunstancia que anima a tomarlas para brindar al paladar, de vez en cuando, un gusto diferente al de la leche. Por último, estar actualizado en las modas gastronómicas también es un factor a tener en cuenta para entender el auge de las bebidas vegetales.

Inconvenientes

En algunas ocasiones, sin que exista una razón de peso (por ejemplo, la intolerancia a la lactosa o una convicción personal como practicar veganismo), muchos borran de su dieta la presencia de la leche para incorporar las bebidas vegetales. De esta forma, tal vez sin darse cuenta, se renuncia a la principal fuente de calcio del mundo alimentario, además de un importante aporte de proteínas, vitaminas A, B y D, fósforo o magnesio, con los perjuicios que ello puede conllevar para la salud.

Los veganos y los intolerantes a la lactosa suelen consumir estas bebidas

 

En este sentido, la mejor decisión si se desean tomar es agregarlas a la dieta sin excluir la leche, ya que, los alimentos con los que se elaboran (almendras, avena, arroz, sésamo, etc.) suministran interesantes cantidades de calcio y otros nutrientes, aunque no llegan a cubrir los requerimientos mínimos de calcio al día. Además, tampoco deben ocupar el espacio que los frutos secos, las legumbres, el grano o las semillas tienen en nuestro menú diario. Por otra parte, las bebidas vegetales son más caras y perecederas que la leche.

Leches vegetales

¿Qué más?

Pese a que la de soja es la más famosa, existen muchos tipos de bebidas vegetales: almendras, arroz, avena, sésamo, alpiste, coco, quinoa, avellanas, etc. Y seguro que quedan muchas por llegar al mercado. En relación a la forma de ser consumidas, poco a poco se han sumado nuevos usos que van más allá de echarlas en un vaso y beberlas. Así, por ejemplo, la leche de almendras aparece en los desayunos como un acompañante perfecto para las galletas y los cereales, mientras que la de coco se puede emplear en diferentes recetas de repostería como los bizcochones. Por otro lado, la preparación casera de las bebidas vegetales no presenta ninguna dificultad y, por lo general, solo se necesita el fruto seco, legumbre, grano o semilla en cuestión, agua, un poco de aceite, una pizca de sal y un toque de miel o canela. Eso sí: se debe consumir el mismo día de la elaboración o al siguiente porque se echan a perder muy rápido. Si se opta por la opción más sencilla, comprarlas en el supermercado, se aconseja leer las etiquetas y asegurarse de que los ingredientes principales son el agua y el alimento que le da nombre a la bebida.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.